jueves, 3 de marzo de 2011

Olenka: “La mayoría de modelos fuma, bebe y se droga un montón”

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Olenka Zimmermann debe ser la mujer más deseada por tres generaciones de peruanos. Con 25 años de modelo, ha sido reportera y actriz de televisión. Este jueves debuta en el teatro, en La mujer del idiota (de J a D, en el Peruano Japonés), donde comparte escenario con Carlos Carlín.

"Los halagos los tomo bien, muy agradecida, súper, bonito. Aunque gente guapa hay por todos lados. Sin embargo, es más importante lo que hace única a una persona: su estilo, su manera de ser, su personalidad... Me gustan las personas que son guapas por dentro y por fuera (ríe)”, nos dice Olenka Zimmermann, bella modelo que, con 25 años sobre las pasarelas, nos sigue deslumbrando.

¿Cómo se define usted?
Guapa por dentro y por fuera (ríe).

¿Siente que es una buena persona?
No sé si siempre soy buena, pero me interesan cosas más allá del modelaje: la literatura, el cine, la música...

Muchos nos sorprendemos de la 'continuidad’ de su belleza…
Es un don que viene con mis genes. Yo no retrocedería ni un año. Mis hermanas se ven muy bien y tienen una energía y una vitalidad que sorprenden a la gente. En mi familia casi no hay enfermedades y todos se mueren aburridos y de viejitos (risas). Pero, sí, me he cuidado, algo común en el modelaje. No solo nos vestimos bien, también nos cuidamos. A todo eso le llaman 'belleza integral’ (ríe). Uno ve a modelos de mi edad o mayores y están estupendas, es raro que no estén bien porque una aprende a cuidarse. Por ejemplo, mientras otros se queman como locas, una se broncea solo un poquito; mientras otros se juerguean, una lo hace menos porque no quiere salir demacrada en las fotos. Aunque la mayoría de las modelos bebe y fuma, y muchas se drogan un montón.

¿Bebe y fuma y se droga un montón?
Yo no me drogo. Bebo mis tragos como todo el mundo, pero nunca he sido de drogarme. Nunca. Me interesan un carajo las drogas. Sí me gusta el trago: el whisky y, un poquito, la cerveza. Cuando tomo alcohol, fumo un poquito, pero tengo un gen 'asmático’ que no me permite ser fumadora.

¿La ha pasado bien en Lima?
Los 80 en Lima fueron lo máximo. Lima era una de las ciudades más pajas del planeta. A pesar de la violencia, era más segura y tenía mucho estilo, había buenas discotecas, se escuchaba buena música –incluso en la radio–, la gente tenía actitud… qué sé yo. Quizás porque era chibola, pero todo lo veía lindo. Los chicos se vestían como The Clash, un look maravilloso, pero vivíamos como si estuviésemos en Beirut.

Ha vivido en España, allí conoció a Jaime Bayly...
Sí. Yo no lo conocía, pero una noche se apareció en el restaurante italiano donde yo era camarera. ¡Qué fuerte! Comió algo y me invitó a salir. Fuimos a un bar y estuvimos con amigos comunes. Él quería ir a un lugar más privado, pero yo tenía 19 años y estaba nerviosa, arisca y antipática. Hoy, si se me presentara, ya no estaría nerviosa.

Tiene una línea de bikinis…
Sí, está dirigida a personas acostumbradas a la tanga –al bikini chico, al bikini sin trampa, sin pushap, sin fierritos, sin tonterías–, a personas de corte deportivo en su vida y en su cuerpo. Son bikinis chiquitos si los comparamos con las cosotas que hay en Lima.

Vi las fotos de su línea de bikinis. Se ve espectacular…
La cámara me quiere (ríe). Hice la primera carátula de modas de Somos y me llamaron por sus 20 años: ese tatuaje de la portada se hizo en mí.

En términos afectivos, ¿es difícil de convencer?
No. Cuando algo me gusta, 'a por él’. Toda la vida he sido así.

Pelo Madueño es su novio. Son la bella y la bestia...
Él es guapísimo. Ha andado un poco de bestia por la vida, pero es bastante atractivo. Tiene un jale alucinante, a las chicas hay que sacarlas con matamoscas. Son rapidillas, más listas que los hombres, y no tienen bandera.

¿Usted también?Sí, pero las hay más rápidas que yo. Comprobar esto me causa gracia, pero a veces sí, me mosquea (risas).

Debuta en el teatro con La mujer del idiota…
Haré el papel de una hippie embarazada. La acción es muy física. Debo chillar (y chilla). Carlos Carlín es un vacilón. Cuando estábamos ensayando –él atiende mi parto–, miraba al público y decía: “Es Olenka Zimmermann”, un mate de risa.


Fuente: Perú21

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